Martes, 29/5/2012 05:51
"Uno de cada seis" es el lema de la jornada convocada por la Organización Mundial de la Apoplejía (World Stroke Organization, WSO por sus siglas en inglés), una doble alusión a que una de cada seis personas sufrirá un derrame cerebral en su vida y a la muerte cada seis segundos de una persona por esta causa.
El ictus mata a más personas cada año que el sida, la malaria y la tuberculosis juntos, y es la segunda causa de muerte en personas de más de 60 años y la quinta en las de edades comprendidas entre los 15 y los 59 años.
Según las previsiones, la incidencia del ictus cerebral seguirá en aumento, junto con las enfermedades coronarias y el cáncer, y pasará de unos seis millones de casos anuales en 2010 hasta casi ocho millones anuales en 2030.
Pero "si se identifican y modifican los factores de riesgo hay posibilidades de reducir la incidencia y la tasa de mortalidad de este mal devastador", señala en una nota difundida por la Sociedad Europea de Cardiología el profesor holandés Freek Verheugt, del hospital Onze Lieve Vrouwe Gasthuis de Amsterdam.
Para prevenir un accidente cerebrovascular o apoplejía, la WSO recomienda conocer los factores personales de riesgo como tensión alta, diabetes y colesterol, hacer ejercicio, combatir la obesidad con una dieta sana, limitar el consumo de alcohol, evitar el humo del tabaco y dejar de fumar, así como aprender a reconocer los signos de aviso de un derrame.
¿Cuáles son los síntomas?
Estos síntomas son: un repentino adormecimiento, especialmente de un lado del cuerpo; dificultad para hablar o ver; pérdida de equilibrio o vértigo y una fuerte jaqueca sin causa aparente.
Según Verheugt, cualquiera de estos síntomas deben ser tomados muy en serio, ya que "el ictus cerebral constituye una urgencia médica y todo minuto ganado puede suponer una gran diferencia para la supervivencia".
"Una pérdida de tiempo es una pérdida de función cerebral", afirma la WSO.
El derrame se produce cuando una arteria que lleva oxígeno al cerebro se obstruye por un coágulo de sangre (derrame isquémico) o se rompe (derrame hemorrágico). Privadas de oxígeno y nutrientes, las células cerebrales se mueren y la gravedad del ictus depende de la extensión y la localización del daño producido.
Según un informe publicado en 2010 con datos procedentes de 22 países, los principales factores de riesgo individuales son la hipertensión (35%), la relación entre el contorno de la cadera y la cintura (26,5%) y fumar (19%).
Además, Verheugt subrayó el peligro que corren las personas con un ritmo cardiaco irregular y les recomendó ir al médico, ya que los anticoagulantes pueden reducir el riesgo de un ataque cerebral en hasta un 70%.
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Hace 3 años le dió un ictus a mi madre. Estábamos con ella mi hermana, cuñado, marido y yo, cuando se empezó a en contrar mal. Cuando dijo que no notaba el brazo izquierdo, fue cuando saltaron las alarmas y mi marido llamó al 112, comentando que le había dado un ictus, al momento llegó una UVI móvil, con medico y personal cualificado, estabilizaron a mi madre en la misma ambulancia y eso fue lo que la salvó y el daño cerebral fue mínimo. Afortunadamente supimos reaccionar a tiempo, gracias al equipo medico de la UVI, que nos comentaron que las 3 horas posteriores eran vitales y gracias al hospital Clínico de Madrid
Lo curioso es que por probabilidad estadística, por ejemplo en la Cataluña de CiU, habrá este año algún miembro del gobierno o del parlamento representando a ese partido que morirá porque al llegar al hospital, si la ambulancia le lleva a tiempo, encontrará cerrado el servicio. Seguro que el partido dirá que el ictus le dejó como el suyo a Bandrés (por poner un ejemplo) como acto de servicio.
No sé como no te dan el nobel de medicina José López...
Cada 6 segundos se muere alguien por esto o por lo otro. Se trata de vivir con miedo y tomar medicinas a ser posible las más nuevas, que son las más caras, como el nuevo anticoagulante oral que han sacado ahora que es caro y peligroso. Ah! la relación entre el contorno de la cadera y la cintura se llama barriga. De nada.
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