El premio se creó hace dos años y no se había concedido nunca debido al rechazo de defensores de los derechos humanos y de numerosas organizaciones e intelectuales, que consideraban que el nombre de la UNESCO no debía estar ligado al del dictador de Guinea Ecuatorial.
La semana pasada un grupo de personalidades africanas encabezado por el arzobispo sudafricano Desmond Tutu pidió a la UNESCO la eliminación del galardón. Argumentaban que era una afrenta porque en Guinea Ecuatorial no sólo no existe la investigación, sino que la educación básica y la salud siguen siendo inasequibles para la mayor parte de la población. Consideraban que Teodoro Obiang Nguema, en el poder desde 1979, estaba tratando de comprar legitimidad patrocinando este premio junto a la UNESCO.
En la decisión de eliminarlo ha sido decisiva la postura de la Unión Europea, con Francia a la cabeza, así como de Estados Unidos. Los países africanos, en cambio, estaban a favor del galardón.
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Los demócratas guineoecuatorianos estamos altamente satisfechos por la anulación del escandaloso premio que la UNESCO quería conceder al sanguinario dictador de nuestro país. Por fin, la Comunidad internacional ha escuchado nuestras voces y la de los defensores de los DDHH de todo el mundo que se han opuesto radicalmente a la concesión de dicho premio a favor del sátrapa de Guinea Ecuatorial.
Lo que nos faltaba por oir, que verguenza, por favor un poquito de cordura de la UNESCO, como pueden pensar en Obiang para un premio, si es un dictador asqueroso y tramposo.
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Teodoro Obiang Nguema está en el poder en Guinea Ecuatorial desde 1979.