Ante el segundo año de vida del plan Bolonia, nos preguntamos cómo se aplica en la universidad. Hemos vuelto a la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense para intercambiar impresiones con alumnos y profesores. Comprobamos que con la deuda que la Comunidad de Madrid tiene pendiente -alrededor de 61 millones de euros- es complicado llevar a cabo una modificación de los planes de estudio. Grupos masificados, carencia de profesores y medios materiales son las señas de identidad de una reforma educativa en la que hay que hacer más con menos (SARA TABARES).