No
sólo dividen pueblos, ciudades y países. Sobre todo,
estas enormes edificaciones de hormigón y cemento se levantan
con el objetivo de separar personas, realidades, visiones, sueños,
esperanzas... Se extienden por todos los continentes: en grandes
potencias económicas y en donde la miseria es lo único
que puede dividirse. De la mano de Marta del Vado recorremos
los nuevos muros del mundo.
El muro de la vergüenza El muro que Israel decidió
levantar en 2002 en la franja de Cisjordania es una
barrera entre dos realidades, dos culturas y religiones,
ya de por sí muy separadas.
Una barrera en la Unión Dentro de la propia Unión
Europea existe un muro que separa una ciudad de norte
a sur en dos comunidades: Nicosia, la capital de Chipre.
La región occidental es reconocida por la ONU,
la orientas sólo por Turquía.
Muro sin plan El muro que levantó Marruecos
en el Sahara Occidental se ha convertido en una fortaleza
militar rodeada de campos de mina, además de
ser el principal escollo en las negociaciones con el
Frente Polisario.
Espaldas mojadas En un intento desesperado por cruzar
a EEUU, cientos de personas se dejan sus vidas cada
año en el desierto o en el río que separa
el país de las oportunidades y México.
En mitad del infierno Al drama de la invasión
y del terrorismo de Al Qaeda se une en Irak la guerra
fraticida entre suníes y chiíes que recurren
a la violencia por hacerse con el poder en la capital.
Resquicio del telón de acero El paso fronterizo que se levanta entre las dos Coreas es, a día de hoy, la zona más militarizada del mundo. Se trata del último resquicio de la II Guerra Mundial y del viejo telón de acero que separó el mundo en dos.
El salto del Estrecho No hay que viajar mucho para encontrarse muros que rompen sueños. En nuestro país, en Melilla, una valla de alambre trata de contener el paso de los que nada tienen que perder en la paupérrima África.