El
25 de mayo del 2001 el vicepresidente de Intervida, Braulio
Gómez, enviaba un correo electrónico a los directivos
receptores del anterior en el que les pide que "borren
de su ordenador y archivo físico" el coreo
electrónico titulado Cierre contable por el ejercicio
2.000 procedente de Roberto Ávila.