Es urgente dejar atrás el verano y sus ligeros toques que tan solo matizaban y uniformaban el bronceado.
Los colores tierra ayudan a reforzar la naturalidad.- (EL CORTE INGLÉS)
Pero aún no ha llegado el invierno, cuando lo más importante es ocultar (o resaltar, eso va en gustos) la blancura que viene de la mano del frío. En este otoño a punto de comenzar, los colores tierra se descubren como una opción inteligente para el entretiempo: ni suavísimos ni fortísimos, sino todo lo contrario. Un tiempo de calma.
Rosas, caquis, violetas, marrones, ocres, naranjas, alberos... La gama es amplia pero el salto de un tono a otro es mesurado, como el objetivo a conseguir con este maquillaje. Una base de tono terroso para la cara, sombras metálicas con destellos dorados para resaltar la base del pómulo y el arco de la ceja, tonos tostados para el colorete...
Esmérate en los ojos para potenciar la mirada. Comienza con un tono sehimahumado como base, bordéalo con un eyeliner en color tierra metalizada y opta por una sombra marrón oscuro. El complemento será un labial con un toque de gloss beige. Elijas el que elijas, obvia, en todos los casos, tonos fuertes: rojos, rosas metalizados o encarnados excesivamente oscuros, descartados.
Uñas y perfumes
Para no ser demasiado uniformes, cubre tus uñas con otro color de la tierra. Una interesante opción puede ser el oscuro de la arena volcánica. Se trata de un tono que confunde agradablemente al moverse entre el negro y el violeta muy oscuro, con ligerísimos toques grises.
Tu maquillaje terroso también tiene una fragancia este otoño: la floral. Sin ser tan suave como un agua de rosas que apenas sea perceptible, tu perfume otoñal es una mezcla de varias flores, desde la suavidad del roce de un ramo de rosas a la frescura de violetas, contrarrestada con la calidez del clavel. Un aroma borroso, difícil de distinguir en sus elementos, como un gran jardín que solo se admira en conjunto.