Como si fuese una columna dórica. Simétrica, lineal, contundente y recia. Así se presenta el último perfume de Dolce&Gabanna, The One Sport, cuya campaña, además, fue realizada en las ruinas romanas de Tarragona.
The One Sport, de D&G- (D&G)
Es un primer ejemplo de cómo la arquitectura y las artes decorativas pueden llegar a influir de manera decisiva en la iconografía visual de un perfume. Los propios diseñadores italianos así lo quisieron, y pidieron a su equipo creativo que diseñaran una columna de cristal cuyo efecto se vería completado en la campaña de publicidad con el modelo y deportista Adam Senn, retratado como si fuese un moderno dios griego.
Pero el ejemplo de Dolce&Gabanna no es el único de cómo una firma de perfumes se inspira en la arquitectura para crear un frasco atrayente. También con forma de columna dórica es La Nuit de L'Homme Frozen Cologne, aunque esta vez en cristal ahumado. Un tapón geométrico corona esta columna de perfume basado en la mezcla de limón, mandarina, bergamota, pimienta negra, geranio, y de fondo el vetiver y el cedro.
Aunque el podio de perfume arquitectónico se lo lleva Bang Bang de Marc Jacobs. Placas reflectantes y un tapón de metal azul cierra un frasco de cristal tintando en color plata o azul. Como si fuese un edificio de Frank Gehry, deconstruido, rompedor y con la geometría como base.
También Azzaro ha apostado en su perfume Twin Men por un diseño que recuerda a un edificio de la arquitecta iraní Zaha Hadid. Un frasco negro, sinuoso, con un diseño tecnológico de importante abstracción para un perfume amaderado, especiado y frutal.
Bang Bang de Marc Jacobs